Ortopedia dentomaxilofacial: qué es y por qué se hace en niños
La ortodoncia mueve dientes; la ortopedia guía el crecimiento de los maxilares. Te explicamos cuándo se usa y por qué el momento importa.
Cuando a un niño le indican "ortopedia", muchos papás se preguntan si es lo mismo que la ortodoncia. Son parecidas, pero tienen objetivos distintos.
Ortodoncia y ortopedia: la diferencia
La ortodoncia mueve los dientes para ordenarlos y mejorar la mordida. La ortopedia dentomaxilofacial, en cambio, busca guiar el crecimiento de los maxilares: el de arriba y la mandíbula. Por eso se hace mientras el niño está creciendo, cuando los huesos todavía responden a ese estímulo.
¿Qué problemas trata?
- Paladar estrecho o mordida cruzada: cuando el maxilar superior es más angosto que el inferior.
- Diferencias de tamaño o posición entre los maxilares: por ejemplo, una mandíbula que quedó más atrás o más adelante.
- Mordida abierta asociada a hábitos, como chuparse el dedo o respirar por la boca.
¿Cómo se hace?
Con aparatos diseñados para cada caso, que pueden ser fijos o removibles. Un ejemplo frecuente son los expansores, que ayudan a ensanchar un paladar estrecho. Otros aparatos estimulan que la mandíbula crezca en una mejor posición.
El tipo de aparato, el tiempo de uso y los controles dependen de cada niño y se definen después de una evaluación.
Por qué el momento importa
La ortopedia aprovecha el crecimiento. Cuando el crecimiento termina, algunos problemas de los maxilares ya no se pueden corregir con aparatos y, en casos severos, pueden necesitar un tratamiento combinado con cirugía en la adultez. Por eso es tan útil una evaluación temprana, alrededor de los 7 años.
Es importante ser claros: tratar a tiempo puede simplificar mucho un tratamiento posterior, pero no siempre evita usar brackets más adelante. Muchos niños hacen una primera etapa de ortopedia y, años después, una etapa de ortodoncia para terminar de ordenar los dientes.
En resumen
La ortopedia dentomaxilofacial es una oportunidad que existe solo durante el crecimiento. Si tienes dudas sobre la mordida o el desarrollo de los maxilares de tu hijo, lo mejor es evaluarlo y decidir con información.
Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación clínica. Cada caso es distinto.